martes, 26 de junio de 2007

El beso

El beso

Tú me regalaste un beso, el beso,

y la noche comenzó a brillar,

con el fulgor de la efímera felicidad,

efímera y dulce de incalculable precio.


El sol nos amaneció, trajo su luz,

insidiosa, asesina de ilusiones,

caja de esperanzas y desesperaciones,

y me explicó que tú no existías, oh, tú.


Y aunque sé que no existes,

no dudo de tu beso, el beso,

y siempre confiaré en que me beses,

en que me regales tu beso, el beso.


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